Los 6 perros más famosos de la historia

A lo largo de la historia han sido múltiples las muestras de lealtad y cariño mostrado por los perros hacia sus dueños. Algunas de estas historias han llegado a ser plasmadas en la gran pantalla y en otras ocasiones han marcado la vida de muchas personas y ciudades. Tantas son las historias a contar que más que un artículo daría para escribir un libro. Aquí mostraremos tan solo 6 historias que son el reflejo de facultades como la bondad, el coraje entre otras propiedades que nos demuestran cada día nuestros amigos de cuatro patas.

Hachiko

Muchos de nosotros seguramente recordaremos la película protagonizada por el actor Richard Gere llevada a la gran pantalla titulada ” Hachiko, siempre a tu lado” .

Esta película cuenta la historia basada en hechos reales de Hachiko, un perro de raza akita que son originarios de Japón. Hachiko nació en un pueblo cerca de la ciudad de Odate (Tokio) a principios del año 1924 y que fue regalado al profesor Eisaburo Ueno de la Universidad de Tokio, a raíz de la muerte de una perra que tenía. Cuando el profesor recibió el cachorro en su casa observó como sus patas delanteras estaban ligeramente desviadas, por lo que decidió llamarlo Hachi que significa ocho en japonés y Ko que proviene de hoja.

Hachiko comenzó a temprana edad a tener la costumbre de acompañar a su dueño hasta la estación donde este recogía el tren que lo llevaba hacia su trabajo. Al atardecer cuando regresaba el profesor, hachiko volvía a realizar el mismo camino para recibir a su dueño en la estación y así poder volver juntos hacia casa. A lo largo de todo ese tiempo jamás Hachiko falto a su cita diaria en recoger a su dueño en la estación, parecía como si tuviera un reloj interno que le avisaba cuando era el momento oportuno para acercarse a la estación.

Pero este hábito de ir a recoger a su dueño a la estación un día se truncó. El 21 de mayo de 1925 el profesor Eisaburo Ueno mientras se encontraba dando una clase en la Universidad de Tokio sufrió un paro cardiaco que hizo que falleciera en el acto. Como todos los días Hachiko salió de su casa hacia la estación en busca de su dueño, pero este nunca pudo regresar. Hachiko viendo que no aparecía decidió seguir esperando, permaneciendo  en el mismo lugar durante 10 largos años. Jamás se alejó de la estación durante todo este tiempo, hubo intentos de llevárselo pero siempre volvía “a esperar”. La gente que llegaba asiduamente todos los días a la estación sabían porque estaba allí Hachiko y decidieron entre todos alimentarlo y cuidarlo.

El 8 de marzo de 1935 Hachiko fue encontrado muerto enfrente de la estación de Shibuya por un cáncer terminal que padecía. Pero un año antes de su fallecimiento se pudo llegar a levantar en la estación donde hachiko estuvo esperando a su dueño durante 10 años una estatua de bronce en honor a su lealtad.

HachikoBobby

Si la fidelidad tuviese algún ejemplo en la vida sin duda para los ciudadanos escoceses este sería Bobby. Este perro de raza Skye Terrier fue asignado a John Gray que era policía para que le acompañara en sus servicios nocturnos por las gélidas y húmedas calles de Edimburgo. Rápidamente se llegaron hacer grandes amigos y John Gray decidió llamar a su nuevo “compañero” Bobby.

Tras ocho años inseparables en sus guardias nocturnas John Gray falleció de tuberculosis el 15 de Febrero de 1858. Bobby permaneció inmóvil junto a su féretro durante la ceremonia fúnebre, pero lo más sorprendente fue después del entierro que no quiso abandonar el cementerio de Greyfriars Kirkyard. El encargado del cementerio en varias ocasiones intentó echar al perro del lugar pero su empeño siempre era inútil ya que volvía aparecer, por lo que decidió hacerle una caseta con cuatro tablas al lado de la tumba de su “amigo”.

Todos los días a las 13.00 horas del mediodía se realizaban unas salvas de cañón en el castillo de Edimburgo para avisar a los ciudadanos que era la hora de comer y Bobby aprendió rápido que acercándose al restaurante que solía ir con su dueño le dejaban siempre un plato de comida. Durante los siguientes 10 años Bobby siguió con su rutina siempre permanecía tumbado encima de la lápida de su amigo salvo para ir a comer. En el año 1867 se estableció una ley en la que todo perro que no fuera identificado por su dueño sería sacrificado, pero como Bobby era muy querido por todos los ciudadanos se libró de ser sacrificado, llegando incluso el alcalde de Edimburgo declararlo Propiedad del Consejo de la Ciudad. Este privilegio tan solo le pudo durar poco tiempo, ya que cuatro años más tarde se le encontró muerto encima de la tumba donde había permanecido 14 años.

Hoy en día sus cenizas descansan a escasos metros de su gran amigo y compañero John Gray. En su pequeña lápida reza una inscripción que dice: Que su lealtad y devoción sea un ejemplo para todos nosotros.

El ejemplo de nobleza de Bobby forma parte del patrimonio histórico de Edimburgo, tanto así que su plato y collar se encuentra en el museo que se tiene dedicado a la historia de esta ciudad.

Bobby

Barry

Podríamos decir que nos encontramos ante el perro fundador de la leyenda de la raza de los perros San Bernardo. Aunque el Barry de aquellos tiempos que eran conocidos como Küherhund o perro de ganado eran de menor tamaño que la raza de San Bernardo que hoy en día conocemos.

Su historia comienza en el 1800, año en el que nació Barry en el Hospicio del Gran San Bernardo que se encuentra en los Alpes Suizos a unos 2.500 metros de altura donde permanece gran parte del año nevado.

Barry poseía un instituto innato muy desarrollado de búsqueda, y solía salir solo todos los días del Hospicio hacia las montañas en busca de cualquier persona que se hubiese perdido o se encontrase en apuros. A lo largo de su vida se pudo llegar acreditar el haber salvado la vida a más de 40 personas siendo su rescate más notorio el de un niño que se encontraba inconsciente por hipotermia dentro de una pequeña cueva. La historia cuenta que Barry al encontrarlo en esas cirunstancias permaneció junto a el niño arropándolo con su cuerpo hasta que pudo llegar a entrar en calor y recuperar la consciencia. Debilitado por tanto tiempo a tan bajas temperaturas el muchacho que se encontraba sin fuerzas lo único que pudo llegar hacer es agarrarse al lomo de Barry quien pudo llevarlo hasta el hospicio y así poder salvar su vida.

Después de doce años dedicados a salvar vidas en las montañas se decidió dada la avanzada edad de Barry llevarlo a Berna (Suiza), para que allí pudiera disfrutar de sus últimos años de vida más confortablemente. Barry falleció a los catorce años de edad y desde aquel momento hasta el día de hoy en el Hospicio donde pasó casi toda su vida tienen un San Bernardo llamado Barry en honor al original. Tambien es notorio mencionar la fundación que en su nombre se inauguro en honor a los valores que ha mostrado Barry durante toda su vida.

Perro Barry

Balto

Balto era un perro de la raza husky siberiano que nació en un pequeño pueblo llamado Nome, Alaska. Desde cachorro fue desechado porque tenía una mala constitución y no se le consideraba apto para el trineo por lo que fue castrado a los seis meses y despreciado por los mushers.

En el crudo invierno de 1925 una epidemia de difteria asoló al pueblo de Nome provocando un gran numero de muertos. Dada la climatología tan adversa, no era posible recibir por avión ni por otro medio las vacunas tan necesarias para poder curar a los niños que estaban afectados ya que se encontraban a más de 1.000 km de distancia , por lo que se tuvo que tomar la difícil decisión de solicitar voluntarios para ir en trineo arrastrado por perros en busca de la antitoxina tan necesaria.

Participaron en tan arriesgado viaje 20 mushers y más de 100 perros entre los que se encontraba Balto. Durante el trayecto lleno de grandes peligros fueron pocos los que pudieron llegar a su destino, uno de los pocos trineos que había podido recoger las vacunas  era tirado por el perro guía llamado Togo pero por desgracia se fracturó una pierna y no podía continuar, para remplazarlo tan solo se encontraba Balto para poder ejercer de guia durante toda la travesía. La valentía, resistencia e inteligencia de Balto que mostró durante todo el trayecto hizo que llegasen a ser los primeros en llegar a Nome con las vacunas y así poder salvar la vida de los niños del pueblo.

En Estados Unidos fue recibida la noticia como una heroicidad y se levantó en Central Park de Nueva York una estatua en honor de Balto en la que se puede leer; Resistencia-Fidelidad-Inteligencia.

Balto

 

Stubby

O más correctamente conocido como el sargento Stubby. Nos encontramos ante el perro más condecorado de toda la historia militar e incluso el único ascendido a sargento por méritos de guerra. Stubby que en inglés significa rechoncho o achaparrado era una mezcla de Boston Terrier y Pit Bull.

En 1917 durante la I Guerra Mundial que se encontraba en su punto más álgido fueron muchos los llamados a la guerra en EE. UU, entre ellos se encontraba el soldado Robert Conroy que estaba tan encariñado con su perro Stubby que decidir esconderlo y llevárselo consigo al frente. Una vez llegaron a Francia fue descubierto por los mandos militares, pero como observaron que se le tenía mucho cariño entre la tropa se optó por que se quedara.

De esta forma, Stubby fue encuadrado en la 102 de Infantería Americana donde consta en su cartilla militar 18 meses de servicio, participando en 4 ofensivas y 17 batallas. Durante la guerra llegó a ser herido en sus patas delanteras por una granada de mano lanzada por los alemanes por lo que se le condecoro por sus lesiones. En la época en que ambos bandos empezaron a utilizar armas químicas,  stubby gracias a su olfato y su fino odio aprendió a avisar a sus “compañeros” para que se pudieran ponerse a salvo ya que podía escuchar el silbido de los proyectiles desde una larga distancia. Durante una noche Stubby escucho un ruido entre unos matorrales próximos a las trincheras, cuando se acercó encontró a un espía alemán que llevaba consigo una bomba por lo que le ataco y pudo retenerlo, por este acto heroico fue recomendado su ascenso a sargento.

Stubby murió ya anciano mientras dormía en el año 1926 en brazos de su dueño el soldado Robert Conroy.

Stubby

Diésel

Recientemente en los atentados acaecidos en París el 13 de Noviembre del 2015 la perra Diésel, una pastora belga de 7 años de edad que en un acto de heroicidad y en el desempeño de sus funciones formando parte del equipo de la RAID, (el cuerpo de operaciones especiales de la policía) fallece en acto de servicio.

Durante las operaciones posteriores a los atentados ocurridos a lo largo de la ciudad de Paris se interceptan a varios terroristas que se esconden en varios pisos.

Diésel, especialista en explosivos había sido enviada para poder comprobar la existencia de material explosivo dentro del edificio. Una vez dentro del piso, uno de los terroristas fue interceptado haciéndose detonar su cinturón de explosivos falleciendo en el acto.

Este acto de valentía sirvió para que se pudieran salvar la vida de los policías que se encontraban al otro lado de la puerta. En ningún momento Diésel durante su actuación se mostró nerviosa, cumpliendo sin dudarlo con su labor para la que había sido entrenada.

Perra Diesel

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